Península de la Magdalena, Santander. BF

‘Silla vacía’, Península de la Magdalena (Santander). BF

Corren tiempos difíciles para aquellos que tienen la responsabilidad de administrar justicia. Como aquel personaje de dibujos animados protagonista de la secuela ‘La llamada de los Gnomos’, el juez Klaus, tan atareado en poner orden en el reino animal y proteger a sus paisanos de la perversa figura de los trolls.

Y es que entre tanta ‘corruptela’ campando a sus anchas es inevitable pensar que más de uno y de dos no está haciendo bien su trabajo aquí, en el reino humano, o, quizás, a un ritmo mucho más lento de lo que debiera. Basta con preguntarle al todo-poderoso de las redes Sr. Google, introduciendo los términos de búsqueda “acusados Gürtel“, y comprobar que las principales entradas relacionadas se corresponden hasta el momento con Baltasar Garzón. Sí, ese juez condenado y humillado hace exactamente un año (febrero de 2012) a once años de inhabilitación profesional mientras casualmente instruía este mismo caso que ya cuenta con sección fija en los medios de comunicación, dado el volumen informativo que genera y su capacidad de réplica a lo largo y ancho del territorio ibérico desde su epicentro valenciano.

Que estamos ante un excendente insólito de chorizos frescos es evidente, como evidente es la sensación de hartazgo de una ciudadanía obligada a salir a la calle un día sí y otro también a la reconquista de derechos fundamentales adquiridos en tiempos ‘supuestamente’ peores, como la educación y la sanidad públicas. Váyanse ustedes enterando de que este menú ya no es del agrado de los comensales, porque la dieta que nos proponen peca de exceso de grasa y nula variedad.

La sociedad clama un nuevo repertorio gastronómico mucho más saludable y algún que otro juez Klaus digno de ocupar la silla de la Audiencia Nacional (y el país) que por desalojo forzoso tuvo que abandonar aquel que iniciara el desarme de los ‘troles’ de la era moderna. Entre tanto, la alternativa es enconmendarse a la luz directa del sol, para que, como en la serie de animación, convierta en piedra a estos ‘troles’ en expansión cuyo historial de desfalcos pasa por Suiza pero aún no se sabe donde termina.