Maestro de la provocación, Leo Bassi se maneja con sobrado oficio en esa estrecha línea que separa la sátira y el espíritu crítico, por ello, cuando se baja del escenario es difícil hacerlo salir de su nuevo papel de ‘predicador’ de la Iglesia Paticana que desde el pasado diciembre regenta en el barrio madrileño de Lavapiés.

Leo Bassi.

Leo Bassi en su capilla ‘Paticana’.

Como máximo representante de esta nueva religión, el ‘patolicismo’, Bassi nos muestra su preocupación ante la reciente renuncia del Papa de los católicos, Benedicto XVI. “Las luchas políticas interiores son muy graves, y creo que en este momento el catolicismo se está jugando su futuro. Está lejos de la realidad de la juventud de hoy en Occidente, con un dogma que no representa nada”. Así, no duda en autoproponerse como digno sustituto de Ratzinger:  “Yo me veo perfectamente capacitado para sucederlo. Lo único que pido es poder poner patos al Vaticano y llamarlo Paticano también. Me ofrezco de una manera desinteresada y sin ánimo de lucro, no como otros”, sostiene entre carcajadas.

Actualmente está haciendo un remix de espectáculos de provocación con el que acaba de estar en el Teatro Alfil de Madrid. Paralelamente con Utopía, un montaje con el que inició en 2008 una crítica durísima contra los banqueros y todo el sistema bancario, ha estado recientemente en Sevilla y se irá de gira este mes de marzo por Alemania, ya que, como dice, “es necesario regerar la utopía”. Leo Bassi vaticina que “estas crisis van a durar 10 ó 15 años”. A su entender “lo que hay en estos momentos es un retroceso de la importancia del poder de Europa frente a otros poderes, en particular China y Asia, y esto se traduce en el final de un cierto estilo de clase media en Europa”, algo que no considera del todo negativo, porque “la clase media como se había concebido, comprando perfumes  a 50 euros, era una estupidez, y a lo que nos obliga esta crisis es a sanear verdaderos valores”.

Bassi incide en que “es una buena ocasión para recuperar valores, volver a las cosas fundamentales, hemos perdido el rumbo y es un buen momento. Esta capilla es un recuerdo de lo que ha sido la Ilustración, de nuestros filósofos. Hay que demostrar también a la izquierda, que también se ha perdido, que la izquierda significa libertad, inteligencia, anti-racismo, igualdad entre hombre y mujer, multiculturalidad…. De ahí el colocar un pato amarillo en lo alto de su altar, como un símbolo de que “ponerse de rodillas ante cualquier santidad es oscurantismo, no es de izquierdas. Hoy en día no se sabe lo que es de izquierdas”.

En la misma línea de crítica frente a “esa tristeza y esa culpa” que en su opinión pone de manifiesto la Semana Santa católica, en la iglesia ‘Paticana’ lo que se celebrará será “la fiesta del equinoccio de primavera”.

El veterano cómico denuncia sin rodeos una degradación de los valores culturales de nuestro país: “España ha dado al mundo tantas cosas, el arte gráfico y plástico español de siglos atrás ha sido de un poder…Pero hoy día, en estas dos Españas que siempre han existido, los paletos conservadores triunfan y con ellos un mal gusto ejemplificado en Eurovegas, que para mí va a ser un desastre”. Bassi lamenta que ahora el símbolo de España vaya a ser “una ‘americanada’ con cientos de miles de visitantes sólo para ver cosas que ya son viejas en América, que tienen 50 años de existencia allí…Todo ello autorizado por ‘Paletos Perniciosos'”, que es lo que sostiene, significan las siglas PP para él.