Presentación del libro 'Muy personal', de Joaquín Sabina, en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. BF

Presentación del libro ‘Muy personal’, de Joaquín Sabina, en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. BF

Fiel a las filias y fobias que genera, y a sus sesentaitantos, Joaquín Sabina se puede permitir el lujo de sucumbir a la tentación de los productos culturales avalados por la marca (él mismo), mientras expresa su desencanto provocador por una actualidad que describe como “apestosa” y un país, España, que dice le produce “asco, rabia, vómito e indignación”.

De la mano de la editorial Planeta, el consagrado cantautor se hace ahora hueco en los escaparates de las librerías junto a Zapateros, Solbes y demás ‘celebrities’ que pugnan por una parte del pastel navideño. Y lo hace en calidad de “garabateador”, porque ‘Muy personal’ es una recopilación de eso, de sus garabatos –como el propio autor define con cierta modestia- e ilustraciones más íntimas, de aquellos tiempos muertos entre concierto y concierto, de esos versos sueltos que nunca llegaron a convertirse en canción pero cuya intención sí quedó plasmada en dibujos y trazos desordenados…

Una de las ilustraciones de 'Muy personal'.

Una de las ilustraciones de ‘Muy personal’.

Algo más de 175 coloridas composiciones en las que, unas veces a modo de collage, y otras tirando de acuarela y una grafía que, con el permiso del artista, en ocasiones cuesta descifrar, Sabina nos descubre una colección en la que, al igual que en su música, los desnudos femeninos tienen un lugar privilegiado, pero en la que también hay autorretratos,  guiños a Picasso y Bacon, retratos de ciudades, vistas a la madrileña plaza de Tirso de Molina, iconos taurinos y una leve dosis de indignación que quizás se reserve para el nuevo disco que espera sacar a la venta en marzo de 2014.

Desde sus sonetos ‘Ciento Volando de Catorce’ (2001), que ya van por la 16ª edición, el polifacético artista jiennense ha protagonizado más de una decena de títulos literarios entre los que, si bien abundan los recopilatorios de letras de canciones y versos publicados en prensa -semanario Interviú y diario Público- hay también espacio para el género epistolar, ‘A vuelta de correo’, la biografía, ‘Perdonen la tristeza’ (2000), y la entrevista, ‘Yo también sé jugarme la boca’ (2006). Con este reciente ‘Muy personal’ viene por tanto a cubrir esa faceta de dibujante por explorar o explotar que tanto “pudor y vergüenza” reconoce le hace sentir, de nuevo con suma modestia.

Y manteniéndose en sus trece de que el excedente de voz nunca ha sido lo suyo, Joaquín Sabina está convencido de que no hubiera superado la prueba de idoneidad que actualmente ha impuesto el Ayuntamiento de Madrid para los músicos callejeros, pero tampoco “Dylan, ni Leonard Cohen, ni Lou Reed” ni otros tantos de sus grandes ídolos. El cantautor lamenta la respuesta en masa de los artistas urbanos que han accedido a presentarse a las pruebas “como un rebaño” y, entre risas, pero convencido, sostiene: “En mi época le hubiéramos mandado a la mierda a la Ana Botella de turno”.