Presentación de 'Lavapiés Barrio de Teatros' en la Sala Mirador de Madrid. BF

Presentación de ‘Lavapiés Barrio de Teatros’ en la Sala Mirador de Madrid. BF

“Teatro, lo tuyo es puro teatro”…Así, con la fuerza de un cuarteto de voces a capella y citas de clásicos ha arrancado la puesta en escena de ‘Lavapiés Barrio de Teatros’.

Resultado de siete meses de trabajo asambleario, la iniciativa (www.lavapiesbarriodeteatros.es) que agrupa a quince salas off del popular barrio madrileño nace con una premisa clara: dinamizar el espacio teatral a través de una difusión de la cultura basada en la dignidad. Así lo ha expresado Eva Lasheras (La Puerta Estrecha), junto a Juan Diego Botto (Sala Mirador), Javier Enguix y Ángel Acero (La Puerta de Al Lado), y representantes del resto de salas adheridas al proyecto (La Corsetería; La Infinito; Off de La Latina; Teatro del Barrio; Teatro del Arte; Mínima-Lanau; El Esconditeatro; El Umbral de Primavera; Espacio 8; La Puerta Estrecha; El Foro de Izab; Sala Nada y La Gatomaquia).

Lavapiés es, para estos artistas, quienes prefieren huir de los encasillamientos de ‘off, alternativos, etc. y denominarse simplemente teatros, un barrio lleno de riqueza y libertad, desde las diferencias obvias presentes en una población tan multicultural. Desde las tablas, estos 15 espacios escénicos pretenden convertirse en una nueva puerta de entrada al barrio, atraer a otro público e invitar a disfrutarlo. Una idea fundamentada, ya que entre todas ellas alcanzan el millar de butacas y superan los 400 espectáculos teatrales al mes.

Una de las primeras medidas dirigidas al espectador de ‘Lavapiés Barrio de Teatros’ es su abono, de adquisición gratuita -a partir del 11 de octubre-, y por el cual, si en seis meses se visita el conjunto de las quince salas asociadas se obtiene un 2×1 para la próxima temporada.

Andrea Díaz, coordinadora de ‘Lavapiés Barrio de Teatros’, ha señalado la dificultad que supone embarcarse en una iniciativa de autogestión como esta cuando se habla de salas que, de manera inidvidual ya son autogestionadas. “Ya estás hasta arriba de trabajo, pero aún así, estas dificultades que añadimos de buscar el consenso y el diálogo entre todos nosotros enriquecen mucho”.

Si hay algo que los integrantes de Lavapiés Barrio de Teatro han comprobado es que, pese a las diferencias, es posible llegar a consensos y que juntos es más fácil alcanzar objetivos. El de ellos, como el de muchos otros representantes de la cultura, es plantarle cara a unos tiempos en los que un IVA cultural del 21% y reformas a punto de convertirse en realidad, como la Ley Lassalle, lo están poniendo muy difícil.

 

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